
Llego la hora de abandonar la angustia cotidiana de la gran ciudad, con ansias por dejar el agujero de asfalto recalentado, el tedioso bochorno que me producen las risas vacías, los gritos de las bocinas y la presión por la facturación, los sueños sin respuestas…
Hoy, me resbala ése mundo.
Hoy, también, éste chiringuito se cierra, por unos días, para sentarme en el que hay frente al mar.
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